Noviembre 2020: Así se encuentra América Latina a ocho meses de inicio de la pandemia

América Latina logró, en la segunda mitad de este año, contener la progresión de la pandemia y aplanar la curva, evitando el colapso de los servicios hospitalarios. Pese a ese innegable éxito los países latinoamericanos no han conseguido abatir completamente la curva cuando todo apunta a que la segunda ola del Covid19 podría estar a las puertas.

De producirse esa segunda oleada, Latinoamérica la alcanzaría sin haber resuelto varios problemas estructurales. En la región, además de Brasil, otros dos países se ubican entre los diez primeros del mundo en número de casos: Argentina (lugar 8) y Colombia (el 9). América Latina, además, llegaría a esta segunda ola con seis países en el top 10 de mayor tasa de mortalidad.

Datos del Banco Interamericano de Desarrollo (BID) apuntan a una alta tasa de mortalidad en Latinoamérica por coronavirus, con 66 decesos por cada 100.000 habitantes, mientras el promedio mundial es de 17. Desde un punto de vista político el momento por el que atraviesa la región se resume en un periodo de parálisis reformista y de reinicio de las oleada de protestas que empezaran en 2019 y que la pandemia detuvo.

Una parálisis reformista que se debe, en primer lugar, a que la pandemia ha obligado a los gobiernos a centrarse en el combate contra la expansión de virus aparcando otros objetivos estructurales. Y aunque la propia pandemia ha mostrado la necesidad de liderar grandes reformas para adaptar las economías a la IV Revolución industrial, hoy por hoy, llevarlas a cabo no es viable mientras que la situación sanitaria sea la que es.

Pero además la situación interna en la mayoría de los países provoca que los gobiernos no estén sintonizados con ese espíritu reformista. La mayoría porque está de salida (acaban los mandatos) y a punto de afrontar procesos electorales: es el caso de Chile que en 2021 va a vivir tres elecciones (presidenciales, locales y para la Asamblea Constituyente).

A alcanzar una situación de estabilidad y mejor gobernabilidad no ayuda la coyuntura económica. Si bien la situación parece ir mejorando, la peor herencia que va a dejar la crisis pandémica es la situación social producto del golpe económico: América Latina y el Caribe sufrirá una retracción del PIB de entre el 8 y el 9% lo que ha condenado al cierre de aproximadamente 2,7 millones pymes con la pérdida de 47 millones de empleos y unos 30 millones de nuevos pobres y 12 millones caerán en la pobreza extrema.

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