La gran asignatura pendiente de América Latina es acelerar el crecimiento. Para ello varios sectores se alzan como los más capaces de impulsar esa expansión del PIB sostenida y elevada apoyada en una economía productiva y competitiva, mejoras sociales, y respeto al medio ambiente.
Pero para que esos sectores económicos empujen al resto de la economía deben contar con la suficiente y necesaria financiación. Y ese es uno de los puntos débiles que obstaculizan el crecimiento con desarrollo regional. Los países de América Latina y el Caribe necesitan una gran cantidad de recursos económicos para lograr un desarrollo sostenible.
Actualmente, se estima que el déficit de gasto necesario para cumplir con las principales prioridades de desarrollo se sitúa en un promedio de 99.000 millones de dólares estadounidenses (USD) al año. Este desafío del financiamiento para el desarrollo involucra dos grandes frentes de acción:
-. Un frente interno, donde la prioridad es la movilización de recursos para ampliar el espacio fiscal, junto con la mejora en la eficiencia del gasto.
-. Y un frente externo, en el que la prioridad es la reforma de la arquitectura financiera internacional.
Para movilizar estos recursos, se necesita una estrategia coordinada entre los sectores público y privado a escala nacional, regional e internacional. El objetivo es impulsar la participación de inversores institucionales, modernizar las regulaciones, mejorar la competencia financiera e intensificar la integración regional. El mundo en desarrollo en general y América Latina en particular puede movilizar los recursos necesarios para alcanzar sus metas de desarrollo mediante la promoción de un entorno que fomente la inversión privada y el desarrollo de mecanismos de financiamiento innovadores y eficientes, así como del fortalecimiento de la cooperación internacional. El escaso margen fiscal de los estados y la coyuntura de magro crecimiento económico de donde obtener recursos conduce a que la apuesta sea la de movilizar recursos desde un sistema financiero correctamente desarrollado, que proporcione servicios esenciales tales como préstamos, productos de ahorro y seguros, puede ayudar a las personas y las empresas a incrementar el consumo, invertir en capital físico y humano y promover el emprendimiento empresarial.
En este contexto, la IV Conferencia Internacional sobre Financiación para el Desarrollo, que se ha celebrado en Sevilla entre el 30 de junio y el 3 de julio, ha sido una puerta abierta para el diseño de reformas para promover la financiación para el desarrollo en aspectos clave como la mejora de la liquidez, la medición del riesgo, la movilización del financiamiento privado y una mayor coordinación entre los proveedores de desarrollo.













