Iberoamérica ha pasado de ser considerada una región periférica en el tablero internacional a ocupar un lugar de gran importancia en el actual contexto geopolítico y geoeconómico. El gran reto de la región es saber gestionar este renovado interés que el mundo tiene por Iberoamérica para salir fortalecida.
La importancia de Iberoamérica es triple: geoeconómica, geopolítica y política. Es un actor clave en la transición energética, la seguridad alimentaria y la reconfiguración de las cadenas de valor mundiales. Iberoamérica es el pulmón, el granero y la mina del mundo.
En este contexto cobra especial sentido el lema de este año del congreso del CEAPI: “La fuerza de Iberoamérica», que se celebró en Ciudad de México, entre el 25 y el 27 de mayo. Un encuentro donde reuniremos a destacados empresarios y líderes de la región con el objetivo de promover la colaboración público-privada y fortalecer los lazos económicos y sociales entre los países iberoamericanos.
América Latina posee una relevancia geopolítica estratégica basada en sus abundantes recursos naturales (litio, agua dulce, petróleo, biodiversidad), fundamentales para la transición energética y la seguridad global. Además, se configura como un escenario clave de disputa de influencia entre Estados Unidos y China. La estrategia internacional de la región debería apoyarse en dos pilares:
A-. Conseguir mayor cooperación y coordinación regional
B-. Diversificar sus relaciones huyendo de mono dependencias y estableciendo alianzas puntuales con EE. UU., China y la UE, así como abriéndose a nuevos socios (India o el sudeste asiático). Más que oscilar entre Pekín y Washington, entre el proyecto chino de la Franja y la Ruta (BRI) y el Escudo de las Américas de Trump, la clave consiste en establecer relaciones más equilibradas e incluir a la UE como un actor relevante dentro de la estrategia. Se trata de asumir que:
- EE. UU. sigue siendo un actor clave. Por su poder blando y su peso económico, militar e internacional, Estados Unidos continuará desempeñando un papel relevante y será un interlocutor significativo para los países vecinos.
- China es un socio estratégico. Los países de la región la consideran un socio estratégico para la diversificación de sus relaciones exteriores, y para China la región es un socio importante para obtener recursos naturales y materias primas.
- La UE, punto de equilibrio entre Washington-Pekín. América Latina y la UE comparten el diagnóstico internacional y su solución: ganar en autonomía internacionales.
- Abrir alternativas a Asia. China se ha convertido en el primer o segundo socio de muchos países de la región. La estrategia no pasa por alejarse de Pekín, sino por abrir nuevas alternativas más allá de los socios tradicionales, como EE. UU. y la UE. Los países del Sudeste de Asia (Indonesia, Filipinas, Malasia, Singapur, Tailandia, Brunei Darussalam, Camboya, Laos y Myanmar) pueden convertirse en interlocutores privilegiados abre un espectro de sumo interés para América Latina.















