El comercio electrónico en América Latina y el Caribe ha experimentado un crecimiento significativo en los últimos años, impulsado por el aumento de la penetración de Internet y el uso generalizado de dispositivos móviles.
Además, la región tiene esas buenas perspectivas de crecimiento por población, se acerca a los mil millones de habitantes, casi 700 millones de usuarios en Internet y más de 500 en redes sociales.
Según el último informe de America’s Market Intelligence (AMI), en 2024, el tamaño del mercado logístico de América Latina alcanzó un volumen de 360.000 millones de dólares con una tasa de crecimiento anual compuesta (TCAC) esperada del 6,6% hasta 2030. Dichas cifras sitúan a América Latina como una región con un gran potencial económico, un mercado en expansión y con una estratégica posición geográfica.
Sin embargo, la región enfrenta una serie de desafíos logísticos que limitan su competitividad global:
- Uno de los más notables es la infraestructura logística, que en muchas áreas aún es insuficiente para manejar el volumen creciente de pedidos en línea.
- Además, existen barreras relacionadas con la confianza del consumidor en las transacciones en línea. Así como problemas con los métodos de pago disponibles.
- Finalmente, se sitúan los problemas aduaneros. Según un informe de la American Society of International Law, la importación de mercancías a América Latina lleva aproximadamente 32 días, de los cuales alrededor de 28 se corresponden a la clasificación de las mercancías a través de las aduanas y de los agentes aduaneros del país. Como resultado, los costos aduaneros y la acumulación de inventario llegan a ser excesivamente altos.
Para superar estos retos es clave el rol del Estado para impulsar reformas modernizantes que diseñen un entorno amigable al emprendimiento. Es clave igualmente el papel de las empresas que ya están trabajando para superar estos obstáculos.
- Muchas han comenzado a invertir en soluciones logísticas más eficientes y seguras, como la implementación de almacenes locales y el uso de tecnología para optimizar las rutas de entrega.
- Asimismo, la colaboración con fintechs está ayudando a expandir las opciones de pago, haciendo que las transacciones sean más accesibles para un mayor número de personas.
- La creciente competencia en el mercado también está impulsando la innovación. Las empresas están buscando constantemente formas de diferenciarse, ya sea a través de mejores experiencias de usuario, ofertas personalizadas o programas de lealtad. Esta competencia está beneficiando a los consumidores, quienes ahora tienen acceso a mejores servicios y precios más competitivos.

















