El cambio demográfico por el que está atravesando América Latina trae aparejado importantes desafíos, en cuanto al sostenimiento de las pensiones, pero también enormes oportunidades de creación de nuevos sectores que impulsen la economía. Según la ONU, la llegada de los regímenes de baja fecundidad “es inevitable”. Suman entonces 17 los países de la región que no alcanzan la tasa de reposición generacional.
La situación es heterogénea. En América del Sur, Brasil (1,78), Chile (1,82), Colombia (1,93) y Uruguay (2,04) se encuentran por debajo de ese número. En Centroamérica, Costa Rica (1,85), y en el Caribe, solo cuatro países la superan. Así pues, si persiste por debajo de 2,1 hijos por mujer a largo plazo, habrá una disminución de la población.
Esta tendencia provoca dos efectos positivos. Es una oportunidad para incrementar la participación femenina en el mundo laboral. La tasa de participación laboral femenina en la región es sólo del 51% frente al 59% en Asia Oriental y el Pacífico.
Y el envejecimiento ayuda a la emergencia de nuevos sectores con tirón económico, en especial el de los cuidados. El trabajo remunerado de cuidados representará una fuente importante de empleo en las próximas décadas ya que la dependencia de cuidados está cada vez más extendida, las necesidades de cuidados aumentan y la estructura de los hogares cambia.














