El último cuatrimestre de 2025 se presenta como un periodo de alta intensidad electoral en América Latina. Habrá una segunda vuelta presidencial en Bolivia, una primera y, muy probablemente, segunda vuelta en Chile, presidenciales a una sola vuelta en Honduras y elecciones legislativas en Argentina:

Estas cuatro elecciones son un buen espejo en el que contemplar el momento político-electoral de América Latina. Cada proceso posee sus propias especificidades y características propias, pero a la vez existen fuertes paralelismos que ofrecen pistas sobre algunas realidades a escala regional.
En los cuatro países las dificultades económicas y el encarecimiento del coste de la vida centran los mensajes de los candidatos y la atención del electorado junto a la inseguridad, sobre todo en Argentina, Honduras y Chile.
Los procesos electorales se desarrollan en un ambiente de fuerte polarización política y crispación -en especial en Argentina, Honduras y Bolivia- y elevada fragmentación de las ofertas tanto a derecha como a izquierdas.
Los electorados parecen cada vez más inclinados a votar por candidatos que, más que outsiders ajenos a la política, han sido periféricos al poder pues han ejercido como diputados (Kast) o alcaldes (Paz) pero no han sido ministros ni presidentes (Nasralla) ni pertenecen a los partidos tradicionales.
Esa fragmentación y que los candidatos ganadores sean periféricos al sistema y no cuenten con fuertes partidos que les respalden da como resultados donde no existen claras y homogéneas mayorías lo que dificulta la gobernabilidad y poner en marcha planes de reformas estructurales.















