El gran reto de los países latinoamericanos es alcanzar un crecimiento económico con desarrollo social, basado en un modelo sostenible y resiliente en todos los ámbitos. Los bancos de desarrollo cumplen un papel insustituible y estratégico en ese aspecto pues su financiación es clave para impulsar las infraestructuras materiales y digitales, pilar para alcanzar ese desarrollo sostenido en el tiempo que incluya mejoras sociales y sostenibilidad medioambiental.
CEAPI mantiene una intensa relación con estos organismos, en concreto, existe un convenio de colaboración con CAF y está en permanente contacto con el BID y el BCIE. Todos ellos son aliados estratégicos en nuestro objetivo de creer, crear y crecer en Iberoamérica.
1. El reto del crecimiento y el desarrollo.
América Latina completó en 2024 una etapa de crecimiento económico moderado, con una tasa promedio del 0,9 % entre 2015 y 2024, comparable a periodos de bajo dinamismo del pasado reciente. Este contexto pone de relieve la importancia de impulsar transformaciones estructurales que fortalezcan la capacidad de crecimiento de la región en el futuro.
Lejos de ser solo un escenario adverso, esta situación también representa una oportunidad para renovar estrategias de desarrollo, promover mayor inversión, elevar la productividad y mejorar la resiliencia económica. Con ello, la región puede avanzar hacia un crecimiento más sólido y sostenible, capaz de responder mejor a las necesidades sociales. En este marco, el desafío de mejorar el desempeño económico se vincula también con la posibilidad de reimpulsar la reducción de la pobreza y ampliar el bienestar de la población, consolidando bases más inclusivas para el desarrollo a largo plazo.
2. El reto de los bancos de desarrollo
Los principales bancos de desarrollo en América Latina, CAF -banco de desarrollo de América Latina y el Caribe-, el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), y el Banco Centroamericano de Integración Económica (BCIE) están llamados a romper con esa inercia de la sucesión de décadas con bajo dinamismo. Estas instituciones financian proyectos de infraestructura, sostenibilidad, e integración regional, junto con organismos subregionales como el Banco de Desarrollo del Caribe (BDC).
Estos bancos están desarrollando una labor conducente a alcanzar el objetivo de acelerar el crecimiento económico de la región atacando sus déficits estructurales (en capital humano, físico y digital) y así hacer a los países de la región más productivos y competitivos preservando la sostenibilidad social y la sustentabilidad medioambiental.
- Su punto de mira está puesto en modernizar las infraestructuras con vistas a mejorar la capacidad de exportación de los minerales críticos que demandan los países que se encuentran en plena IV Revolución y que posee en abundancia América Latina.
- El otro pilar es lograr que esa inversión en infraestructuras que propicia el surgimiento de economías más competitivas y productivas que crecen de forma más elevada a más largo plazo sea viable social y medioambientalmente. En ese contexto se insertan el apoyo de los bancos de desarrollo regionales a la educación y la adquisición de habilidades digitales y la emisión de bonos verdes para preservar la riqueza natural de la región.














